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Ejercicio de fotografía

 
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Publicado por en 28 octubre, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

Día Mundial contra la rabia

NOTICIA DE LA SEMANA

 
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Publicado por en 30 septiembre, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

Perfil de la ciudad “La pila del mono”

Cuando se pasa por delante de la pila del mono, la tradición dicta guardar silencio, pero según algunos de los visitantes, “allá se  va es a echar chisme”.

 
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Publicado por en 30 septiembre, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

La estatua que actualmente se observa en esta plazoleta no es original, pues fue dañada en 1872, y desde el año 1915 la copia, se posa como un símbolo al silencio, diagonal a la casa del escribano Juan de Vargas en Tunja.

 
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Publicado por en 30 septiembre, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

¿Yo me quejo, tu te quejas, él se queja, nosotros nos quejamos, ellos se quejan, todos se quejan! ¿en dónde?  Pues en la “pila del mono”

 
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Publicado por en 30 septiembre, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

MIni-perfil

NUNCA SE ACABA UN SUEÑO,  SÓLO SE APLAZA POR UN MOMENTO.

1.No pertenece a la facultad de ciencias de la salud;  pero eso si, su bata color  crema y carné  con fondo azul claro, le dan un toque distintivo  entre los que  son  mayoría en la Universidad, el personal estudiantil.  Y aunque quiere pertenecer a tal gremio para terminar su carrera de  Psicología , por ahora se dedica a  producir lo suficiente para sobrevivir y ahorrar un poco.

2.Azules como el color de un firmamento  sin nubes,  un par de guantes  de látex lo protegen de bacterias y hongos que los libros  producen  cuando son manipulados mas de  8 horas  al día.

3.Su Traje, bien organizado , cabello corto  y peinado,  afeitada  a  ras de piel, (Simple pero necesario  protocolo) además de una pose y mirada tranquila, pero al mismo tiempo llena de carácter y personalidad  decidida,  son las características de un joven emprendedor  que  ejerce como  auxiliar  administrativo  en la Politeca de la Universidad de Boyacá desde hace un año  y tres meses.

4.“Un día más  es un paso hacia adelante”  afirma.  Cada mañana para éste joven de 29 años es un encuentrocon lo que según él,  es una palanca o trampolín que lo lleva más cerca de sus sueños.  ¿Trampolín? “Sí, mi trabajo aquí en la Universidad de Boyacá es un trampolín” concluye.

5.Tiene buena Fama. La sonrisa amable y el trato afable que ofrece al recibir una maleta, maletín o bolso,  un portátil,  una mochila y hasta una guitarra le han permitido conocer muchas personas, algunos amigos, otros  compañeros  o simplemente conocidos,  lo cierto es que a todo el mundo trata con igualdad y todos lo tratan con amabilidad.
6.La colmena. Cajones rectangulares que podrían denotar una colmena donde cada abeja obrera pone su porción de miel. Estos cajones reciben las maletas de aquellos que por ahora laboran con sus mentes. Algunas de esas personas llevan dulces también…
 
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Publicado por en 28 agosto, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

Crónica. Personaje de Tunja

FRUNAS   (13 de mayo de 2011)

Caminamos varias semanas en busca y en compañía de un personaje: figura y representante de la vida marginada en Tunja, “el Frunas”. Un poco de su oscura vida y otro de su claro presente, es lo que quisimos narrar de manera diferente.

Un pequeño hombre dobla la esquina de aquel barrio marginado, sombrero y bolsa en la mano, camina hacia nosotros, mientras la señora a la que le preguntábamos por él,  doña María, grita exaltada: _¡mírelo ahí viene! es como un milagro_ dice ella emocionada. Pasos muy tranquilos, parsimonia que invade la calle entera y su atmósfera personal; aún no se percata de nada, piensa que nos dirigimos al señor de la carretilla que está detrás de él.

  _ ¡Frunas!,  frunitas, hombre, ¿qué más hermano, cómo está, se acuerda de mí?_

Su mirada es indiferente y de rareza, parece un pequeño niño, inofensivo y curioso. Nos acercamos a él,  ya con alegría y un poco de tranquilidad después de la travesía y caminata sin tregua que hicimos unos cuantos días y horas antes de encontrarlo. Él es nuestro pequeño gran héroe. Entonces recordamos aquel poema:

NIÑOS DE LA CALLE(Autor desconocido)

“En las grises calles, de las ciudades
o en áridas tierras de pueblos perdidos,
por doquier deambulan entre vicio y mugre
las caritas sucias de ojos dolidos,
de manos vacías, de sueños sombríos
que a sus cortos años pasmados descubren
un mundo egoísta de ambición y muerte,
que los abandona a su incierta suerte”.

Su estilo y sus accesorios

“Ayer también iba de doctor” dice ‘el Frunas’. Vestido tipo acetato, osea: tela artificial con apariencia de seda, fabricada con hilos de fibra de acetato de celulosa; no encoge, no destiñe, no se arruga.  Pantalón y saco elegante, no se sabe si este traje, que seguramente ya habrá pasado  por otras manos, es de color café, gris o verde oscuro, el color de las calles que se le ha pegado de tanto recorrerlas. Camisa negra, manga larga, bordada con un detalle: lentejuelas naranja alrededor del pecho; corbata gris, zapatos café en punta,  sombrero tipo fedora, de pana, color café, gafas negras en el bolsillo izquierdo del saco;  pareciera que tiene un concepto de estilo y buen gusto, además es vanidoso: se preocupa y advierte  una pequeña mancha en su camisa, que cayó al cepillarse la boca, dice que la trató de limpiar y en vez de desaparecer, se esparció más; pregunta _¿pero no se nota, cierto?_ Y desde luego no se nota, porque ha cubierto el improvisto con la corbata. Avisa también que sacó el sombrero porque parece que va a llover.

Lo acompaña además una botella con líquido rojo, que nos asegura es de frutiño, un carné vistoso de color negro con letras azules cuelga de su cuello, y una inscripción que no identificamos en dicho carné: SKY.  Sin que le preguntáramos lo levanta y nos dice orgulloso: _“ahora trabajo en Sky, de mesero”_.  También lo acompaña una bolsa negra que cuelga de su muñeca izquierda, dentro de ella su famoso producto, por el cual es reconocido y lo identifican muchos: “Frunas”, y una cajita rectangular de plástico transparente, que utiliza para acomodar la mercancía.

Si lo viéramos de lejos seguramente nos alejaríamos de él y evitaríamos el encuentro, por varias razones, pero la principal tal vez sería: para no percibir su olor, o no ser robado, lo cierto es que no se puede generalizar, este hombre lleva consigo un olor neutro, así como una actitud sin intenciones,  hacia cualquier ciudadano que se le cruce en el camino.

Todo esto identifica a un hombre de contextura delgada, 1. 52 de estatura,  piel marcada por el hambre, las calles… la droga, gestos moldeados por los golpes de su madre,  de una sociedad intolerante, sin más recursos para reprender y disciplinar que: puños, patadas y palos. Tres protuberantes dientes salen de su mandíbula superior que, en un acto casi armonioso de la naturaleza, no están reunidos en el centro, ni a un lado, sino distribuidos uno en el centro, otro al lado izquierdo y el otro al derecho, ojos color café oscuro,  mirada a la que todos huiríamos: preventiva, desviada y oscura. Así mismo algo de lo que también está orgulloso según comenta, son sus prendas, pues ya no están rasgadas como hace unos años.

¿Señora ha visto al Frunas?

En busca del personaje. Nuestro primer encuentro 

¿Una ciudad también puede ser madre? Desafortunadamente sí, la ciudad también cría niños, y acompaña a jóvenes en el desarrollo de su carácter, tesón, personalidad, ambiciones y sueños. Y el hombre de 30 años que acompañamos durante varias semanas: dentro de su contexto cultural, social, económico y personal es un ejemplo de vida. No de una vida fácil, sino de una vida concebida en la decadencia, en la pobreza, en la violencia. Hijo de la calle y de todas estas condiciones,  sus apodos y las historias sobre él, varían según el sitio en que lo preguntemos:

_Aaaah el “dady Yanki”_ dice la señora de las obleas, en la plaza Las Nieves,  _no,  desde semana Santa no lo he visto por acá_

_Ah sí, a ese le dicen, ¿cómo es?… ¡el chuki!_ nos comenta una familia de recicladores mientras nos informan que su casa queda en el barrio “El Carmen” en la zona noroccidental de la ciudad.

_ ¿Uno bajito, de sombrero, que vende Frunas? Sí, ‘el peye’ yo lo conozco, pero hoy no lo he visto, él siempre pasa por la Plaza Real, pero hoy no ha bajado_ dice Carmen, vendedora de picada, cerca de la Plaza Real.

Es como si la ciudad lo escondiera, como si todo aquel que lo conociera, lo protegiera. Nadie dice más de tres palabras sobre ‘el frunas’, ni una señal clara de dónde podríamos encontrarlo o buscarlo, sólo rumores y miradas extrañadas por tanta indagación.

Viento frio y llovizna la tarde del encuentro. Caminar por Tunja en tales condiciones no es nada agradable, entonces  imaginamos por todo lo que habrá pasado nuestro personaje cuando vivía en las calles, pues eso, es lo único que por ahora sabemos de él… que vivió en las calles.

Eran las 3 de la tarde del viernes 29 de abril, y decidimos aventurarnos a ir al lugar donde sabíamos que vivía, dato que confirmamos varias veces. Calles casi destapadas, casas que evidenciaban que el pasar de los años no habían hecho mella ni mayor cambio en sus fachadas, es como un arrabal… a diferencia de otras ciudades y sabiendo que es un barrio de estrato bajo, ni gente mal vestida, ni escándalos, tampoco niños mal vestidos en las calles, jugando con palos o aros de plástico, nada, “ni un alma”.

Una señora entrando en una casa aparece para suerte de nosotros; lanzamos la pregunta desgastada. Entonces doña Maria mira el piso como pensando, levanta la mirada y grita exaltada: _mírelo ahí viene_…un pequeño hombre dobla la esquina de aquel barrio marginado…

Balbuceando el pasado

Cuando le preguntábamos cómo fue que entró en las drogas,  desviaba la mirada y observaba inquisitivo a su alrededor, posiblemente para que nadie lo escuchara; sabe que es un pasado vergonzoso, y también sabe que la gente juzga cruelmente. Tal vez el recuerdo de aquel dia en que  lo apalearon en la plazoleta  San Francisco por haber robado una cadena con su pandilla “los ratones del queso”, lo ha condicionado tan profundamente que es imposible, en principio, decir una palabra sobre esos recuerdos oscuros en su memoria, pero que nosotros vimos claros como huellas plasmados para siempre en  su rostro.

..Y hay quien los critican porque son rateros,
porque inhalan tinta y son agresivos,
porque a nadie aman, porque son ateos,
porque son escoria ¡niños no queridos!
(Poema: “niños d el acalle”)

De pronto sentado en una pequeña tienda de barrio, comiéndonos una empanada y hablando de todo un poco; con los ojos llorosos por el exceso de ají que había puesto en su empanada, nos contó:   _”la vida en la calle es dura, porque yo fui mariguanero, chupa-pegante, y robaba para consumir y a veces para comer también. Una vez la policía nos cogió por estar chupando bóxer, y nos llevaron a la ‘permanencia’_ un hospital viejo según él  _nos lavaron con todo y ropa, nos dieron bolillo y nos dejaron ahí tirados.

_Cuando yo era pequeño mi mamá me pegaba con cadena y agua, y por eso empecé a consumir para olvidarme de todo eso, como no sentía hambre cuando metía pegante, no volvía a la casa y así no me pegaban_

Envueltos por todos esos recuerdos, que hubiéramos preferido no escudriñar, pues se notaba en sus gestos que no sentía agrado al revivir aquellos tiempos, él nos permitía reflexionar y estar agradecidas por el entorno y la educación que recibimos. Así pues nos contaba que había aprendido a escribir por su cuenta, ya que en la escuela Piloto, tuvo una profesora que un dia, por cualquier travesura que comete un pequeño inocente a esa edad, en un acto violento, cruel e inhumano, retorció una de sus orejas, hasta que la sangre broto de ella junto con sus lágrimas; desde aquella mañana no regresó más a aquella escuela, ya no tuvo motivos para aprender a escribir junto a sus amigos, sino que tuvo motivos para olvidar el dolor con ayuda de sus nuevos compañeros: las drogas.

Somos culpables de sus almas dolidas,
de sus puños crispados, de su agresividad,
si nunca han sentido unas manos amigas,
¿cómo exigirles que sepan amar?
(Poema: “Niños de la calle”)

Cuando lo veíamos bailar, sonriendo, aparentemente lleno de placer, nos surgían preguntas ¿nunca tuvo momentos buenos, qué lo hace feliz de verdad, o qué le gustaba hacer cuando su cuerpo y su mente aun guardaban la inocencia, qué es o era lo que más disfrutaba de esa vida?

Un pequeño paraíso en su mente

Suponemos que alguna vez en su vida nadó, tal vez  fue en su rehabilitación o cuando niño, nunca lo aclaró, pero en relación con eso, nos agradó escuchar que una de las cosas que más le gusta o le gustó hacer y experimentar fue nadar bajo el agua,  entre otras actividades, por ejemplo, cuando era niño le gustaba mucho el futbol y jugaba como arquero; estas palabras salían de su boca con un aroma a tranquilidad, sin tención alguna,  hubiéramos querido que nos hablara la misma cantidad de tiempo de sus buenos momentos como lo hizo de sus no tan buenos.  Pero lo más importante fue que descubrimos un oasis en medio de ese gran desierto.

Contó además que aprendió a bailar reggaetón en rehabilitación y se presentó en el ‘Factor X’ hace unos años, no le fue tan bien, pero al menos la pasó como nunca; emoción, expectativa, nervios. Es una actividad que desde entonces práctica, que lo caracteriza y por lo cual es reconocido en Tunja también. Todo eso del baile abrió las puertas de una verdadera  vida, dejando entrar nuevos rayos de sol, que se expandieron hasta el lugar donde habitaban sus malos recuerdos; así fue como empezó a caminar  por una vía que lo conduciría a un nuevo mundo. El mundo de Pedro Rodríguez Silva, o de cariño  “el Frunas”.

 Pasaje Vargas. Frunas. SKY 

Cuando lo encontramos por primera vez en aquella calle de aquel barrio marginado, parecía que ostentaba con el carné que colgaba de su cuello; en ese momento nuestra actitud fue muy burlesca, que supimos disfrazar por respeto, no le creíamos que de verdad trabajaba en aquel bar llamado SKY. Ubicado en el centro de la ciudad, en aquel pasaje que vio al mismo ‘Frunas’ en su juventud caminar por allí, “volando entre margaritas de fantasía”, aunque no sea el mismo físicamente ahora, es el pasaje por donde nuevamente  transita. Y así como un dia le abrió paso al comercio de la familia Vargas y fue testigo del desarrollo y opulencia de la misma ciudad,  recibe cada dia a Pedro Rodríguez cuando el sol está en el cenit del firmamento, instante en el que sus labores inician.

Una cuadra antes de llegar al bar, saca de la bolsa negra, incrustada por las manijas en su brazo izquierdo, una cajita transparente; todos debemos recordarla, de la niñez o el colegio, pues seguramente vendimos o nos vendieron Frunas. No se detiene para hacer tal labor, saca uno a uno cada paquetico de frunas y acomoda esos rectángulos verdes, amarillos y naranjas sobre aquella bandeja traslucida; cuando ya ha terminado, connota un bodegón con frutas dulces  de colores.

Hemos llegado y estamos frente al bar, pone la bandeja sobre su antebrazo izquierdo, sube las escaleras, saluda de manera impersonal a Eduardo, dueño del bar, y se dispone a ofrecer mesa por mesa su colorido y dulce producto. Esa es su primera fuente de ingresos; luego de realizar esto lo vemos subiendo al tercer piso, allí, canecas con botellas vacías de cerveza sobre las mesas, él comedida y hacendosamente pide permiso a los consumidores y las recoge, las baja al segundo piso, acomoda las botellas y luego la caneca; esa es su segunda fuente de ingresos.   

Un alcalde, una nueva vida 

Qué triste que el hambre los queme por dentro,
que sus ojos secos no sepan llorar,
y su voz se pierda como hoja al viento
al oído sordo de mi sociedad
(Poema: “Niños de la calle”)

Cualquier día 

Después de salir de su casa, ubicada en el barrio “EL Carmen”,  donde en las mañanas colabora a su madre con diferentes oficios y mandados,  lo acompañamos a su trabajo, y mientras caminábamos, vimos y sentimos que se tornó un poco nostálgico,  entonces pensamos que estaba enfermo, pero no, con cara melancólica nos contó: _la gente a uno lo convence diciendo que la droga es buena. Yo  me iba a suicidar porque estaba desesperado, ya estaba en el hueco, pero le doy gracias a ese alcalde que fue el que me salvo. Me llevó para una fundación en Bogotá,   para entrar en rehabilitación y gracias a eso me superé y ahora me gusta el reggaetón_

“El finadito Pablo Guio” como él lo llama fue un ex alcalde de Tunja, ganó las elecciones en el 2000 para el periodo 2000-2003, se caracterizó según informes de la alcaldía de Tunja, por sus labores encaminadas a servir y a ayudar a las familias, niños y ancianos  más necesitados de la ciudad además fue el primer mandatario que prohibió fumar en los sitios públicos cerrados de una capital. Creemos que uno de los beneficiarios de sus planes de acción, afortunadamente fue Pedro, que entre el año 2004 y 2006 fue  internado en una fundación en Bogotá, para la rehabilitación de drogadictos.

_Pintábamos, salíamos a caminar, hacíamos poesía, bailábamos, nos trataban bien, era un buen sitio, hasta que se acabó. Entonces yo me vine para acá nuevamente, y no he vuelto a consumir droga, eso sí a veces tomo cerveza y aguardiente_

Sus datos

Pedro nació el 15 de agosto de 1980,  tiene 30 años, y es el menor de 4 hermanos, dos hombres, de los cuales uno murió y una mujer, que convirtió a Pedro en tío. Cuenta con, lo que podríamos llamar, una pequeña distribuidora de Frunas, pero más que eso, es un distribuidor de risas, de humildad, de renovación, cada paso que da sobre el Pasaje Vargas y sobre esta ciudad, es un paso nuevo que borra los pasos viejos y pesados del pasado, ahora coloreados de esperanza; esperanza que renació por la mano de un jefe de la ciudad, esperanza que sólo él puede mantener y seguir forjando, con una pequeña ayuda de parte nuestra: no más indiferencia.

¡Ay! Qué vergüenza siento por no reparar
en que soy culpable ¡por complicidad!
(“Poemas: Niños de la calle”)

“Esto es Colombia” Pedro Rodríguez, ‘el Frunas’

Idea original: Andrés Pachón

Investigacion: Andrés P. y Jhon Arévalo

Redacción: Jhon Arévalo

 
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Publicado por en 13 agosto, 2011 in CRÓNICAS JSB

 

TRABAJO DE REPORTERÍA GRÁFICA

Habitante de la calle, en Tunja. 

Más allá del fuego cruzado y de los varios conflictos absurdos que devastan al país, existe una guerra más interesante en Colombia: la lucha contra la pobreza.  Álvaro Montes. (2008) Semana.com.

Por la carrera decima con calle  veintiuna, en el centro de la ciudad de Tunja, un hombre comparte lo poco que la vida le da de alimento con otros habitantes  de la calle: las palomas. 

La cultura boyacense se caracteriza por el trabajo, el ser emprendedores y el orgullo, que hacen de sus ciudades lugares seguros para habitar o visitar. En Tunja se observa a simple vista poca mendicidad, y tal vez seria una ciudad donde no se ve este problema en porcentajes muy altos, sin embargo aun se pueden apreciar muestras de  extrema pobreza en algunas de sus calles.

 
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Publicado por en 12 agosto, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

P.R

Tanto en sus interiores techados como en los no techados, hay salas y sitios de descanso. En esta fotografía se puede apreciar uno de los pasajes en la Plaza. Sillas en madera y arboles elegantemente podados, caracterizan estos pasos públicos dentro del centro comercial.

 
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Publicado por en 12 agosto, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

P.R

Cúpula principal del Centro comercial Plaza Real. Esta cúpula es de arquitectura islámica.Desde su interior se  puede apreciar casi la forma de un mandala; está rodeada por arcos de punto completo. El estilo en la arquitectura de este centro comercial es una de las tantas cosas que se deben apreciar.

 
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Publicado por en 12 agosto, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

P.R

En lo alto, sin separarse de la vista de la comunidad tunjana, se levanta imponente la fachada del centro comercial Plaza Real.Una de las entradas está rodeada con jardines laterales; estos hacen del centro comercial un recinto acogedor y un buen espacio para caminar o para estar simplemente.

 
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Publicado por en 12 agosto, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

P.R

Ubicada al occidente de la capital boyacense.

Vista desde el costado norte, denota un museo,

una casa de la colonia, gubernamental o hasta

un palacio de algún opulento sultán oriental.

Pero no, realmente se aprecia la fachada de una antigua

plaza de mercado en Tunja, que funcionó entre 1930

y 1970, es copia del palacio Schombrunn, en Austria. Ahora funciona como el centro comercial Plaza Real.

 
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Publicado por en 12 agosto, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 

El Libertador

Estatua de Simón Bolívar en Tunja-Boyacá.

Representa al caballero, libertador, estadista y héroe revolucionario de América del sur: Simón Bolívar. La estatua, ubicada sobre el núcleo urbano mas destacado de la cordillera oriental de nuestro país, Tunja, capital del departamento de Boyacá,   fue construida en bronce y recuerda el paso del libertador por la ciudad; según la crónica: el 7 de agosto de 1819 el Ejercito patriota se concentró en la plaza mayor de Tunja, mientras el Libertador oteaba desde el alto de San Lázaro la trayectoria de las tropas comandadas por el general español José Maria Barreiro.

 
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Publicado por en 12 agosto, 2011 in REPORTERÍA GRÁFICA

 
 
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